Aún hay violencia económica contra las mujeres
La violencia no es solo golpes físicos, psicológicos, sexuales. La violencia social generalizada que vivimos cada día, el temor de ser víctimas de un asalto, de una extorsión, de un asesinato, es la misma pobreza. Es necesario mencionar la violencia económica, porque las mujeres necesitan más fuentes de empleo y salarios decentes, dentro de las normas laborales que se establecen en los nuevos modelos económicos y tratados de libre comercio.
La pobreza generalizada en Guatemala, por ejemplo, evidencia una realidad dura y difícil para las mujeres, sobre todo para más del 37% de la población que son jefas de hogar, que tienen hijos que alimentar, vestir, cuidar su salud, enviar a la escuela; son las mujeres las sujetas a toda clase de atropellos a la hora de ir al mercado, puesto que los escasos ingresos no son suficientes para cubrir los enseres de la canasta básica.
Por lo que hablar de erradicar la violencia representa buscar mecanismos que generen la superación de la pobreza, de mejorar la vida de las mujeres. Hay que revisar lo que representa el dinero, el valor del dinero, con el que compra la salud, la comida, la vivienda, los servicios y lo créditos.
Por Maritza Velásquez Estrada, del grupo promotor de la Marcha Mundial por la Paz y la No-Violencia, Capitulo Guatemala
Más de 100 millones de mujeres ingresaron al mercado laboral de América Latina y el Caribe, a lo largo de dos últimas décadas, y alrededor de un tercio de los hogares de la región depende de los ingresos de la jefa de hogar que mantiene a su familia sin apoyo de una pareja. Así lo revela el Informe Regional “Trabajo y Familia: Hacia nuevas formas de conciliación con responsabilidad social”, elaborado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

