Desarrollo comunitario
La autogestión de empresas por parte de sus trabajadores constituye, en la actualidad, un modelo productivo cada vez más presente en la realidad económica argentina. A pesar de las trabas propias que impone la dinámica del capital y la ausencia de políticas de Estado serias para el sector, son cada vez más las cooperativas o empresas recuperadas que logran reactivar la producción garantizando fuentes de trabajo y salarios.
Este nuevo mundo de la autogestión es amplio y diverso pero sabemos que, para enfrentar la competencia del mercado y sus exigencias de productividad, necesitamos unidad de acción en función de estrategias que permitan proyectarnos en el mediano y largo plazo. En este sentido, desde la Unión Solidaria de Trabajadores (UST) partimos del supuesto de que no es posible la recuperación del trabajo sin la recuperación del territorio y, por lo tanto, la integralidad de nuestro modelo se basa tanto en la producción como en el desarrollo comunitario; cuyo sostén es la participación popular y el compromiso de los trabajadores, recuperando la conciencia de clase y conformando, dentro de la misma, un nuevo sujeto: el trabajador autogestionado.
[…] En este escenario, consideramos indispensable el desarrollo de políticas activas de Estado que reconozcan esta experiencia del campo popular y aporten a la consolidación de las mismas facilitando el acceso al crédito y elaborando un marco jurídico que reconozca al trabajador autogestionado. Si ello ocurriera, se estaría aportando a la consolidación de esta experiencia de clase que construye la inclusión social con eje en el trabajo.
Este es un trecho del artículo de Mario Barrios, Presidente de la Unión Solidaria de Trabajadores (UST) y secretario general de la Asociación Nacional de Trabajadores Autogestionados (Anta).
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